ENCALADO de SUELOS

ENCALADO de SUELOS

El objetivo principal de la aplicación de caliza al suelo es disminuir su acidez, elevando su PH. A diferencia con lo que sucede en Uruguay, la práctica del encalado de los suelos es usual en países con tradición agrícola. Los suelos pueden ser originalmente ácidos o pueden haber aumentado su acidez por el uso.

Las distintas especias vegetales tienen diferente sensibilidad o adaptación a los suelos ácidos. Entre las especies más sensibles a la acidez y con mayor respuesta al encalado se encuentran las leguminosas, siendo el caso extremo el de la alfalfa.
Los suelos fuertemente ácidos (con PHs menores a 5.2) presentan Aluminio en forma intercambiable y cierta concentración del mismo en la solución del suelo. Este aluminio es tóxico para las plantas con grados muy variables entre diferentes especies. En Uruguay los suelos con Aluminio intercambiable se concentran en suelos arenosos del NE y suelos de Sierras cristalinas.

Pero también en suelos con menor grado de acidez (con PHs entre 5.2 y 5.8) existen respuestas positivas al encalado en numerosas especies. En estos casos la respuesta positiva frecuentemente tiene que ver con una mejora de la utilización del P del suelo y de los fertilizantes, y/o a mejores condiciones para la actividad microbiana, ya sea en la dinámica de la materia orgánica del suelo como en la fijación biológica de N.

En los últimos años con la expansión e intensificación de la agricultura es cada vez más frecuente la aparición de suelos con fuerte acidez en situaciones que no lo eran en condiciones de campo natural o de uso poco intensivo. Esta acidificación de los suelos se ha debido fundamentalmente al incremento del uso de fertilizantes nitrogenados. Diferentes fertilizantes pueden tener efecto acidificante de los suelos, pero esto es especialmente importante en los nitrogenados amoniacales y ureicos. Por otro lado ese uso intensivo de fertilizantes ha hecho que la nutrición mineral de los cultivos sea cada vez menos limitante para lograr altos rendimientos, y aparezcan como limitantes otros factores como puede ser la acidez de los suelos.

La decisión de aplicar caliza al suelo dependerá del PH del suelo, de las sensibilidades a la acidez de las especies incluidas en la rotación, de la intensidad del sistema y de los costos y logística para la aplicación. Como criterio muy general en suelos con PHs por debajo de 5.8 se puede esperar un efecto positivo del encalado en los sistemas de producción de cultivos y/o pasturas mas frecuentes del país. La respuesta será mayor cuando se incluyen en las rotaciones leguminosas como soja y muy especialmente en Alfalfa y Tréboles. Para las especies poco sensibles se deberían encalar los suelos por debajo de PH 5.5.

Las dosis de un primer encalado recomendadas para los casos más frecuentes oscilan entre 1 y 4 ton/há. La necesidad de reencalado por nuevos descensos del pH variará según el tipo y uso del suelo, debiéndose pensar en evaluar su necesidad cada 3 o 4 años en suelos arenosos y 6 a 8 para suelos pesados. Las dosis empleadas en los reencalados son casi siempre menores a las iniciales.

En las calizas para uso agrícola es necesario que el material esté bien molida para permitir que la acidez del suelo la disuelva, elevando el pH. Normas de diferentes países suelen exigir que el 90 a 95 % del material pase malla 20 y de un 50 a 60 % pase por malla 60, o 25 a 40 % pase malla 100.

Publicada el 20 de abril de 2016 en Noticias